Por tercer año consecutivo, Alex Txikon volvía a Nepal para intentar coronar la octava montaña más alta del planeta con 8.163 metros, el Manaslu. Este 2023 Alex ha conseguido su objetivo y el 6 de enero de este mismo año, Alex recibía el mejor regalo de reyes, alcanzar la cima del Manaslu, en invierno y sin ayuda de oxígeno.
Tal y como relata, ha sido una de las ascensiones más duras, exigente y peligrosas de su vida. La ascensión debía ser lo más rápida posible para evitar todo tipo de riesgo de congelación y es que llegaron a sufrir temperaturas de hasta -50ºC acompañadas de fuertes vientos, «Es difícil que la gente se haga una idea de lo que estas condiciones suponen. Se nos congeló hasta el agua de las cantimploras que llevábamos entre nuestro pecho y el mono de plumas. Nunca nos había pasado». Esperaron a que la climatología lo permitiera para realizar el tan deseado ascenso. «Es cierto que en esta ocasión tenía claro que en cuanto tuviéramos oportunidad queríamos hacerlo rápido, pero igual no tanto. Cuantas más horas hagas de noche menos probabilidades tienes de hacer cumbre, porque tienes más posibilidad de congelaciones. Pero hemos sacado muchísima garra y coraje y hemos tenido la suerte de conseguirlo», añade exhausto.

El 4 de enero a las 8 de la mañana se pusieron la mochila a la espalda cargada de todo el material que necesitaban y empezaron el ascenso, «teníamos una ventana de buen tiempo, estábamos aclimatados y sentíamos que teníamos una buena oportunidad de ganar altura». Ese mismo día pasaron del CB al C1 y del C1 al C2 donde hicieron noche para, al día siguiente pasar del C2 al C3. «Uno de los más complicados que he hecho en mi vida. Fue durísimo y complicadísimo. Estaba peligroso, la verdad. Pasamos miedo. Además, pasamos la noche debajo de un enorme serac que no daba precisamente seguridad».

Esa noche no pudieron pegar ojo, la emoción, los nervios, el frío y el viento los mantuvo en vilo así que a las 23 horas decidieron que era el mejor momento para encaminarse hacia la cumbre. 10 horas y media más tarde, tanto Alex Txikon como el resto del equipo con el que emprendió la expedición formada por Pasang Nurbu Sherpa, Chhapel Sherpa, Gelu Sherpa, maila Sherpa, Mantere Lama Sherpa y Gamje Babu Sherpa recibían el mejor regalo de Reyes que nunca se hubiera podido imaginar, llegar a la cumbre, el punto más alto del Manaslu, la octava montaña más alta del mundo. «Cuando llegamos al C3 pensamos en la estrategia a seguir. Si era mejor descansar más o atacar la cumbre. Pero estábamos allí y teníamos la oportunidad. Había que aprovecharla. No pegamos ojo y a las 23:00 de la noche salimos para cumbre, a la que llegamos a las 9:30 de la mañana. Se nos hizo de día a la altura del pináculo (7.992 metros), el último tramo antes de llegar a la cima principal. Esta última parte se nos hizo larguísima. No se terminaba nunca… Vimos el lugar donde se quedaban las expediciones comerciales, pero analizando las fotos antes de la ascensión vimos que el verdadero pico estaba un poco más adelante. Hicimos una pequeña travesía y llegamos a la cima todos los integrantes del equipo. Después, comenzamos a bajar poco a poco, que era, sin duda, lo más difícil del desafío. A las 18:00 horas llegamos destrozados al campamento base. En menos de 60 horas habíamos conseguido todo el reto», explica Txikon.
Como bien dice siempre Alex Txikon, la cima se logra cuando todo el equipo regresa sano y salvo al Campamento Base. En menos de 60 horas había conseguido todo el reto para el que se ha estado preparando durante tanto tiempo. Sin duda todo un desafío conseguido del que nunca se podrá olvidar.
Desde Explora Esteller queríamos felicitar a Alex Txikon por la merecida cumbre
Sin duda una expedición para celebrar y recordar con toda la comunidad.
